viernes, enero 14, 2005

No lo comenten

Sucedió hace un tiempo ya, no tiene caso entrar en detalles, por ahora esto basta. Era de noche, una noche tranquila, de esas sin motivaciones, sin sueño, sin nada para distraerse (que eso es lo que importa, distraerse, o divertirse, en el sentido de distraer o desviar la atención, esa atención a la muerte que se acentúa por las noches).

Nunca tuvieron la sensación de que la habitación se inclina y los arrastra?

Comenzó con la mesita ratona desplazándose hacia el rincón, le siguió el sillón, yo, el mueble de las bebidas, la pequeña biblioteca, en fin, todo, y todo acabó amontonado en uno de los rincones de la habitación, conmigo debajo.

Esa noche no dormí.

Pero tampoco pensé en la muerte.