lunes, mayo 30, 2005

Artaud me hartó

Les juro que había escrito algo muy bueno.

Que lástima que se lo pierdan. De veras.

Era algo acerca de una suave iridiscencia, que crecia de a poco, iba ganando espacios en tamaño e intensidad. Y que me arrastraba con ella, como una persecusión, pero al revés. Entonces lo bueno era habitable, se volvía cercano. La neblina de otros días se extinguía.

Era algo así, pero no así.

Si, por supuesto, era.