Mariposas blancas
Miles de mariposas blancas
han pasado entre nosotros
y el oscuro monte
que contemplábamos en silencio
Llenaron el aire de polen
hicieron más sutil el mundo
y alborotaron todos nuestros recuerdos
Por un momento
apagaron el cercano rumor del mar
Tal vez puedas contarlas
y medir sus horas
o descubir sus nidos
Lo que no podrás explicar nunca
es que las hayamos visto.
(El autor se me escapa en estos momentos, el instante no. Pero sobre instantes hablamos otro día.)
Recordar
O recuerda (quien lo hace?), como quien dice llueve. Una casa en verano con sombra de enredadera. Los momentos previos a los almuerzos de los domingos, cuando eramos familia. El miedo a la nada. Un beso (ese beso). La tarde en que te vi. El olor a jazmines de la calle...
No soy yo.
Puede que los recuerdos sean testigos comprados del pasado? (y por lo tanto, como tales, siempre dispuestos a decir lo que se quiera oir)
No estoy seguro de que los hechos hayan sido como los recuerdo. Yo dije eso? Es más, yo hice eso? Me siento un rehén de mis emociones. Desconfío de mi libre albedrío. Realmente hago lo que quiero? Realmente siento lo que estoy sintiendo? Patético.
Y sin embargo, hay días.
Como corolario (y en relación con las trampas de la memoria) me gustaría postular un ciclo de vida para las opiniones. Es decir, creo que lo tienen. Es decir, se gestan, se desarrollan, nacen/se enuncian, crecen, son defendidas, llegan a su apogeo/tienen vida adulta, envejecen, entran en decadencia/son refutadas y finalmente son muertas y olvidadas.
Al menos eso ha pasado con varias que tuve.